Fotografía instantánea

La publicación se ha hecho un poquito de rogar debido a que el pasado fin de semana se me convocó como fotógrafo de Jamon Bike by Airesano, el evento deportivo ciclista de Calamocha.

Hoy, os traigo un tipo de fotografía que desde hace unos 3 o 4 años se ha popularizado y revitalizado: las instantáneas.

Anteriormente, en el mercado, la marca Polaroid era líder en ventas con su formato 1×1 cuadrado. Cámaras accesibles al público, prácticamente automáticas, y con un aspecto tosco y peculiar. De ellas, se desprendía instantáneamente nuestra imagen captada, que tardaba unos minutos en “revelarse”. Fotografías en las que los megapíxeles quedaban a un lado, y donde primaba el formato por encima de los propios resultados. No serían las mejores imágenes técnicamente, pero eran el perfecto recuerdo de vacaciones o fiestas domésticas. 

Con el tiempo, Polaroid dejó de fabricarlas, puesto que el precio de los cartuchos (muchos de los cuales incluían una pila interna) llegaba a ser prohibitivo; hecho que impactó en las ventas de la compañía, ya resentida, y al borde de la desaparición. Polaroid no supo adaptarse a un nicho de mercado más limitado, y canceló la producción de las cámaras instantáneas poco antes de la aparición del primer Iphone (2007). Más adelante, os contaré quién tomó el relevo y permitió que todavía hoy las encontremos en tiendas.

Pero ésto no ha hecho mella en éste tipo de fotografía, que se revitaliza hoy en día con el refuerzo de las Fuji Instax, y la venta también de equipos Polaroid reacondicionados. Con Fuji a la cabeza, la fotografía instantánea vuelve a ser el regalo perfecto, la actividad principal de una fiesta, o el coleccionismo nostálgico de postales. Mientras las Polaroid 600 clásicas son repuestas por la misma compañía que las vendió en su día, Fuji hace lo propio con sus (ésta vez nuevas) Fuji Instax Mini, Wide, y SQ10.

Las primeras, las mini, utilizan un formato tipo “tarjeta de crédito”. Ideales para pequeños tarjeteros donde alojar nuestra colección de imágenes. ¿El problema principal? El mismo que su ventaja: el tamaño. A pesar de contar con modelos como la Instax Mini 90 NEO RETRO, con controles manuales, pueden quedarse cortas en su tamaño. Sin embargo, el rango de precio entre los tres modelos disponibles hace que el modelo Mini 9 (y Mini 8) sea accesible a cualquier público como un regalo perfecto. Hay un modelo intermedio, la Mini 70, que a mi parecer queda un poco en tierra de nadie ya que no cuenta con el acabado visual de la 90 (preciosa).

Por otro lado la Instax Wide, con un tamaño desde mi punto de vista muy aparatoso, ofrece fotografías de 86x108mm. Para los amantes de la fotografía, puede resultar una gran opción ya que podría utilizarse incluso de forma profesional. A éste tamaño y con ésta calidad de imagen, muchos la tendrían como primera cámara. Sin embargo, la Mini 90 NEO RETRO citada anteriormente, ofrece controles más precisos, y muestra una leve mejoría de imagen. ¿con cuál de las dos te quedarías?

Por último, mi favorita, la equivalente al formato cuadrado de Polaroid, la Instax SQ10. Primera opción si pensamos en la fotografía instantánea tal y como fue ideada. Os va a explotar la cabeza cuando leáis ésto, y es que se trata de una cámara híbrida digital-analógica ¿CÓMO? Pues sí. En una cámara digital tradicional, hay un sensor electrónico que capta luz y nos guarda un archivo digital (o lo imprime instantáneamente como hacen algunas Polaroid actuales). En una cámara analógica, el papel fotosensible se encuentra dentro de la cámara, y la luz incide sobre éste “grabando” la imagen. Ahora bien, la Instax SQ10 hace las dos cosas. Un sensor electrónico capta la imagen y la interpreta, de modo que tenemos un sistema similar al de una cámara digital, con su pantallita y sus controles digitales; pero… la imagen no se guarda en un archivo digital, sino que se proyecta mediante un sistema OLED (tecnología en expansión actualmente a través de los televisores de gama alta y los dispositivos móviles), y lo hace sobre un papel fotosensible totalmente analógico. Parece magia, y realmente cuesta entender cómo pudo ocurrir ésta fusión, pero aquí la tenemos.

Muchos puritanos de la fotografía analógica dirán que si la imagen grabada en el papel parte de una interpretación digital, el resultado ya no es 100% analógico. Bueno, pues tendremos que aceptarlo al igual que aceptamos que una fotografía instantánea no presenta las mejores características técnicas si la comparamos con cualquier analógica tradicional. Es decir, sacrificamos una pequeña parte de nuestro orgullo como puros fotógrafos analógicos, y aceptamos una ligera pérdida de calidad (muy compensada gracias a la calidad de construcción del aparato). A cambio… una experiencia mucho más acorde a nuestro tiempo, una interfaz cómoda, calidad de construcción, formato cuadrado y papel más grande que el de tarjeta, mejoras visuales claras a pesar de proyectar la imagen mediante OLED, y mucho postureo nostálgico pseudoalternativo. El mayor pero: su precio. Entre 200 y 290 euros es un precio que muchos no estarán dispuestos a pagar por una cámara de materiales no comparables a una buena compacta, y con una tecnología que siembra dudas. Es mejor probarla antes de hacerse con ella, algo que no necesariamente ocurre con las Instax Mini básicas.

De forma paralela a Fuji, la empresa holandesa Impossible Project intentó hacer entre 2008 y 2017 lo imposible para revitalizar el mercado, y es en parte gracias a ellos que hoy sigue existiendo. Protagonistas del reacondicionamiento de antiguas Polaroid y su reventa, han ofrecido papel fotográfico tipo Polaroid (el de pila, sí) durante todos éstos años. En Nueva York, pudimos ver como tenían modelos de la Polaroid 600 en cajas totálmente nuevas, ¡y por todos lados! Es una auténtica fiebre o moda que a España llega en mayor o menor medida, pero llega.

Sacaron además su propio modelo de cámara actual, la Impossible I-1, que hasta el lanzamiento de la SQ10 ha sido la única cámara instantánea actual de formato cuadrado. Ésta, presenta una buena calidad de construcción y un sistema 100% analógico, pero que no termina de calar. Si busco una cámara de formato cuadrado, o busco una Polaroid antigua, o busco la revolución de Fuji. Aún así probablemente presente imágenes más características que su rival.

Como podéis imaginar, Impossible Project es a día de hoy Polaroid Originals. Bajo éste cambio de nombre y adquisición de la cara más representativa de Polaroid, la empresa sigue siendo un referente claro del sector. Hay que tener en cuenta que la marca es un distintivo, y hace 30 años Polaroid era “el Apple de hoy en día”. De todos modos, estás de enhorabuena, ya que bajo el nombre de Polaroids Originals se ha fabricado la nueva Polaroid One Step 2; un modelo totálmente nuevo, revisión de todo un clásico, que presenta un sistema 100% analógico con la estética particular de Polaroid. La alternativa perfecta a su competidora de Fuji y probablemente la que más cale hondo.

Por otro lado, volviendo a hablar del sector en general, no todo son flores. El precio por fotografía ronda el euro, y los cartuchos apenas tienen 20 instantáneas que… a veces no salen como esperábamos. Si es difícil controlar una buena exposición y enfoque en una analógica, imaginad en una instantánea donde el control es semiautomático y apenas tenemos claro que resultados da en las distintas condiciones de luz. Quemamos y subexponemos muchas fotos hasta pillar el tranquillo, y aun así siempre nos llevamos algún disgusto.

La nostalgia es el verdadero motivo por el que ésta tecnología sobrevive. La magia de lo instantáneo y analógico en nuestros tiempos. La esencia de aplicaciones como Instagram, donde el formato original es cuadrado y su función es la de compartir momentos. Las raíces de lo que hoy conocemos como fotografía móvil. Y es que son imágenes que siguen trasladándonos a los 80 y 90, aunque estemos captando un termo de Starbucks y el lápiz de un Ipad Pro.

Como apunte, deciros que hay que diferenciar entre las cámaras de sistema analógico (las de verdad), y las de sistema digital (imprimen un papel fotográfico corriente). Aunque el espíritu sea el mismo, hay una diferencia abismal en cuanto al resultado final, puesto que al menos desde mi punto de vista, la gracia está en el papel clásico instantáneo y sus “fallos e imprecisiones”. Una buena cámara instantánea pero totalmente digital, que se apoya en la conexión a Instagram para complementarse mutuamente, es la Polaroid Socialmatic que os muestro a continuación. Pero remarcar, que para mí no tienen la magia de las Instax o de las Polaroid Originals. Y es que hoy en día para hacer éste tipo de fotografías existen mini-impresoras para el móvil (también de éstas marcas), que podemos conectar a nuestro smartphone o phablet de doble cámara.

Por último, recomiendo para los más más nostálgicos echar un vistazo a la web de Polaroid Originals, donde alucinaréis con las cámaras vintage; y a la de Fuji, donde probablemente encontréis un original regalo de cumpleaños.

https://eu.polaroidoriginals.com/

https://www.fujifilm.eu/es/productos/camaras-instax/

Espero que os haya gustado el post, y nos vemos en el siguiente. El cual se publicará éste mismo sábado. Podéis elegir la temática en mi encuesta de Instagram (@davidsl.salavisual) , y no olvidéis seguir nuestra actividad a través de las redes sociales!

David Sánchez Lázaro

SALA VISUAL

 

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